NEUROCIENCIA, EMPRESA Y MARKETING por Dra. Lucía Sutil
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lunes, 16 de septiembre de 2013

HERRAMIENTAS INTERNAS DEL NEUROMANAGER I: LA ATENCIÓN CONSCIENTE

En el nuevo paradigma, se pone en evidencia que el protagonismo ya no está fuera del ser humano sino en el interior de éste, pero sin olvidar, claro está, la interacción con el exterior. La persona, para adaptarse a esta nueva realidad, tiene que poner su identidad en un nuevo ser; caracterizado por una toma de conciencia plena a partir de un desarrollo sistemático, continuo y armónico entre el pensar, sentir y experimentar. Es decir, la toma de conciencia en sus cuatro dimensiones: racional, emocional-sensorial, intuitiva y experimental. El directivo del siglo XXI plasma su nueva identidad personal en la implementación de una nueva identidad corporativa: neuromanager.
En esta nueva visión de la empresa como ser vivo, siendo el protagonista el neuromanager, el “manager consciente” tiene que enfrentarse a nuevos retos y adquirir nuevas herramientas para gestionar el éxito adecuadamente.
De la misma manera que las nuevas competencias del neuromanager se encuentran dentro de sí mismo, y no fuera; en el ser y no en el hacer; con las nuevas herramientas sucede lo mismo. Para poder conectar con el propio ser y actuar exitosamente en el mundo personal y profesional tenemos que conocer las siguientes herramientas basadas en nuestro órgano estrella: el cerebro. Con él se convierte el conocimiento de los procesos cerebrales en potentes herramientas internas, fundamentales para tener éxito en la gestión y dirección empresarial.

Las circunstancias que acontecen en nuestra vida no las podemos controlar pero, lo que si podemos hacer, es ser dueños de lo que hacemos con ellas, cómo les damos la capacidad de influir en nuestra vida cotidiana.
Un directivo diariamente está sometido a infinidad de circunstancias estresantes, presiones, etc. Es decir, se encuentra con situaciones que le desbordan y es difícil mantener la calma, tomar las decisiones adecuadas con ecuanimidad y salirse del entorno en el que se creó el problema. Como dice Einstein “los problemas no se pueden solucionar desde el mismo lugar que se crearon”.

Para poder tomar perspectiva del problema, para alejarse de la situación y, en definitiva, para que la mente no divague entre lo que sucedió o lo que va a suceder; de lo que hemos hecho o lo que teníamos que haber hecho; para enfrentar las circunstancias o problemas que suceden; se propone el proceso de atención plena como herramienta interna que puede usar el neuromanager para parar la mente, tomar distancia de la situación adversa y ubicarse en el problema desde una perspectiva más holística y creativa. 

¿Cómo tienes tu mente?. 
Un estudio realizado en Harward por los científicos Killingsworth y Gilbert en 2010 señalan que “la deambulación o divagación de la mente es un excelente indicador que predice la felicidad de las personas”. Según los resultados de su investigación, “a más divagación más infelicidad”. La mayoría de las personas emplean hasta el 46% de su tiempo de vigilia en pensamientos que nada tienen que ver con lo que están haciendo en esos momentos”.
La atención plena se puede entender como una herramienta interna que permite conocer cómo funciona la mente. Para ello, involucra, principalmente, dos procesos cognitivos: atención sostenida y control cognitivo. Procesos básicos para inducir al cambio, ya que ayudan al combate que mantienen las fuerzas internas contra las externas que tratan de impedir dicho cambio.
Las aplicaciones que se pueden hacer de esta herramienta interna en el mundo empresarial son muy variadas: la potenciación de los procesos creativos, disminución del estrés laboral, ansiedad, incremento de la motivación, y a producir cambios conductuales como estilo de dirección, liderazgo, etc.; así como mejora notable en las relaciones interpersonales inter e intra equipos, y conexión social.
Lo que proponemos es que practiques un sólo minuto al día y experimentes cómo se puede sentir tu mente y tú mismo. Para ello dedica unos cinco minutos para observar este vídeo y luego 1 minuto cada día del resto de tus días......


domingo, 5 de mayo de 2013

MANTENER ALTA LA ENERGÍA VITAL

Si partimos de la premisa que el ser humano está compuesto principalmente de energía, como el universo, por tanto se somete a las mismas leyes que éste. Bajo este prisma es importante tener en cuenta los resultados de las investigaciones del Institut HeartMath desde 1993 que apuntan a que el corazón humano es la fuente de energía primaria para el sistema mente-cuerpo. El corazón es el que genera la señal electromagnética más potente en el cuerpo humano, esta fuerza esta en función de los pensamientos y las emociones.

Las emociones positivas (amor, compasión, esperanza, alegría, cuidados, agradecimiento, etc) incrementan las ondas electromagnéticas del corazón y mejoran la relación mente-cuerpo lo que hace que nos sintamos más vitales, con más energía para enfrentarnos a la vida. Mientras que emociones negativas como el miedo, la ira, la frustración, el conflicto y el estrés disminuyen las ondas electromagnéticas del corazón y la relación que existe entre estos, provocando en nuestro cuerpo una pérdida de energía vital.

Estas investigaciones sólo confirman lo que ya intuíamos. Las emociones positivas nos dan más energía vital mientras que las negativas nos llevan a estados desenergetizados.

En el ámbito laboral, el estrés, los conflictos, el miedo a la incertidumbre, y el desgaste suelen ser lo que predomina provocando así la pérdida de energía en poco tiempo, llegando al debilitación y en algunos casos a la pérdida de salud. Condiciones que el empresario no se puede permitir. Por tanto, el desarrollo de esta competencia es muy importante porque del nivel de energía vital que tenga le va a permitir funcionar con un grado adecuado o inadecuado en sus tareas cotidianas. El directivo tiene que tomar conciencia de su salud, cuidar de ella y gestionar sus emociones positivamente.

Ante un problema, saber gestionar el número de estímulos externos que le rodean con una estabilidad interna, con el fin de no agotarse y tener toda la energía suficiente para enfrentar el problema. Tener la visión clara para convertirlo en una oportunidad inigualable en su empresa. Si se focaliza en los aspectos positivos de sus experiencias, las ondas electromagnéticas del corazón estarán en armonía y coherencia con las de su cerebro, lo que le proporciona un estado mental de claridad, con el que podrá observar las oportunidades que le ofrece el problema, que de no encontrarse en ese estado de claridad y de baja energía nunca podrá ver.

El desarrollo de esta competencia tiene un gran impacto en temas como la motivación, el cansancio , el estrés, y la satisfacción laboral ya que permite que los directivos se liberen de la dependencia colectiva de recompensas externas y asumen plena responsabilidad personal de llevar a cabo su tarea exitosa.

domingo, 3 de marzo de 2013

¿LOS INCENTIVOS ELEVADOS INCREMENTAN LA PRODUCTIVIDAD LABORAL?

Es lógico pensar que si nos ofrecen un elevado incentivo en nuestro trabajo la motivación se elevará e incrementaremos nuestra productividad. ¿Pero realmente sucede esto? ¿Es lo que se plantearon en el mundo financiero los grandes bancos y cajas de ahorros en la primera década de siglo XXI? Para dar respuesta a esto el economista Dan Ariely y colaboradores se plantearon evaluar la rentabilidad del recurso a los incentivos financieros para incrementar el rendimiento (Dan Ariely, Uri Gneezy, George Loewentein y Nina Mazar, "Large Stakes and Big Mistakes", The Review of Economic Studies 76, vol. 2 (2009), pp. 451-469).
Concretamente lo que querían comprobar es que si se ofrecían primas muy elevadas a un directivo se incrementaba el rendimiento. Esperaban, basándose en la lógica, que a mayor recompensa, mayor motivación y mayor rendimiento. Aunque, no descartaban el resultado contrario. Les pidieron a un grupo  de directivos financieros la siguiente propuesta: resolver unas tareas cognitivas que requerían creatividad, concentración, memoria y capacidad para resolver problemas. Si estas las realizaban correctamente recibían un incentivo económico.
Dividieron a los directivos en tres grupos en función de la cantidad de incentivos recibidos de la siguiente manera:
  • Grupo A: Se les ofrecía un incentivo pequeño, equivalente a un día de trabajo de su salario habitual.
  • Grupo B: Se le ofrecía un incentivo mediano, equivalente a dos semanas de su salario habitual.
  • Grupo C: Se les ofrecía un incentivo muy alto, equivalente a cinco meses de su salario habitual.
Los resultados indicaron que a los directivos que recibieron el incentivo muy alto (Grupo C), obtuvieron un rendimiento muy bajo. Mientras que el grupo B (incentivo medio), fueron los que más incrementaron su rendimiento. De igual forma este resultado fue similar con el grupo A.

Concluyeron que " Usar dinero para motivar a las personas es un arma de doble filo. Los incentivos bajos o moderados pueden resultar útiles en el caso de tareas que requieren capacidad cognitiva. Pero cuando el incentivo es muy elevado puede desviar la mayor parte de la atención y, por lo tanto, distraer la mente de la persona con fantasías sobre la recompensa. Esto puede generar estrés y acabar reduciendo el nivel de rendimiento".
¿Es esto lo que ha sucedido a los dirigentes de las Cajas de Ahorros en estos tiempos? ¿Tendrían que tener los grandes financieros en cuenta los resultados de este experimento?